
Disq es un quinteto muy joven que llega desde Madison, Wisconsin. Pero, en realidad, sus influencias os van a ser muy familiares ya que Collector, que así se llama este trabajo, tira de la música independiente americana de los 90 y las primeras décadas de este siglo. Eso sí, es un pequeño popurrí donde le dan a casi todos los palos, a veces con mayor acierto, a veces con menor, pero demostrando gran personalidad.
De entrada Daily Routine nos llevan hacia los Disq más divertidos, esos que ponen sus ojos en bandas como Parquet Courts o las guitarras de Pavement. Estas influencias son lo mejor del trabajo y también están presentes en temazos como Gentle y la final Drum in, que son dos de los mejores cortes de este álbum.
Pero, como ya he dicho, hay mucho eclecticismo en este trabajo, que ayuda a que no se haga nada aburrido aunque, en ocasiones, te deja algo descolocado como en ese instrumental que tira de kraut-rock y sintetizadores: Fun Song 4.
Desde luego no esconden que lo que más les tira son los guitarrazos crudos y ahí se puede notar la influencia de grupos como Pixies (a mí me ha recordado bastante a los últimos trabajos de los de Boston) en temas como Konichiwa Internet o de grupos como Built to Spill en la guitarrera I'm really trying o en la perezosa I wanna die.
Sin embargo, para mí, lo mejor de este trabajo de Disq llega cuando pisan el freno y se sacan de la manga dos cortes de una calidad sobresaliente: D19, la que a mí más me gusta del disco o Trash, que es la más lenta de todo el trabajo con esa guitarra acústica que recuerda a las canciones del californiano Tony Molina.
Desde luego un primer disco muy interesante y mucho camino por recorrer.