De entre todos los agobios que tengo ahora, el blog (y la música) se están quedando a la cola y es que solo hoy tengo que estar en 2 sitios a las 10:00 (en uno ya he avisado que llegaré un poco tarde), pero es que luego tengo que ir a las 11:00 a Cartagena (también he avisado que llegaré tarde) y a las 14:00 en Mazarrón. Cuando acabe el día no sé si seré persona, la verdad. Pero hago lo que buenamente puedo.Eso sí, no quería dejar pasar la oportunidad de los discos que estoy escuchando y que me están encantando. Ambos salieron a finales de febrero, este de The Tubs que comento hoy, y el último disco de Pale Lights (último de su carrera). Además, hay canciones nuevas de Matt Berninger esta semana. Mucha cosa buena.
Pero por no perderme. The Tubs sacan segundo elepé con Cotton Crown. Ya sé que he comentado por aquí los adelantos y que ya me encantaban. Creo recordar que también hablé un poco de la intrahistoria de este disco que Owen Williams contó en alguna de las entrevistas previas.
Por todos es sabido que The Tubs es uno de los dos proyectos que recoge a los miembros de los maravillosos Joanna Gruesome, que ganaron el premio a la mejor banda galesa. Eso sí, la ex-cantante Lan McArdle sigue siendo su amiga y compañera en el otro proyecto, Ex-Vöid, del que hace poquito puse su segundo álbum también. De hecho, ella aquí aparece como segunda voz en este proyecto, por ejemplo en canciones geniales como la más jangle The Thing is o, la más punk-pop, Illusion (que, en realidad era Illusion Pt. I y que salió hace tiempo como demo, pero nunca entró en su primer álbum, aunque sí entrase Illusion Pt. II).
Con Dead Meat, su primer disco, The Tubs tuvieron un gran éxito de crítica en revistas como MOJO o Pitchfork, girando por los US, toda Europa, incluso el propio Iggy Pop los ponía en la BBC 6 Radio. Eso sí, su jangle-pop, power-pop y guitarras punk no ha acabado de pegar entre el gran público.
Con Cotton Crown creo que menos todavía porque, aunque es una maravilla de disco, Williams ha volcado en él algunas letras y sonidos más oscuros. Nada raro teniendo en cuenta que su madre, la ex-cantante de folk Charlotte Grieg, se suicidó y que, por fin, Williams ha conseguido escribirle una canción que no sea de autoflagelación: Strange.
Los temas de sus letras siguen siendo los mismos, el amor, el desamor, ser músico en Londres, la introversión o las dificultades para comportarse socialmente. Y ahí lo vuelca todo en canciones absolutamente geniales como Freak mode, Illusion, Fair enough donde se acercan al power-pop de bandas como Dinousaur Jr. o Guided by Voices, o esa oscura y pegadiza One more day donde se acercan más a Husker Dü o, incluso a mitad de canción, al estilo de Fountains DC.
Incluso tienen tiempo para dejarnos dos cortes sobresalientes que se salen de su estilo habitual. Bueno, no del todo, las guitarras jangle más ochenteras aparecen en la genial Narcissist y recuerdan un poco a bandas como The Smiths, Aztec Camera o, al último trabajo, de los australianos The Goon Sax. Y, el punk más descarnado nos lo encontramos en la maravillosa Chain Reaction, donde se aceleran a lo Husker Dü y gritan al más puro estilo The Clash.
La verdad es que en noviembre tuvimos la suerte (los poquitos que fuimos) de verles en Bullas y fue un concierto que disfruté muchísimo. Mucho más punk y amateur de lo que imaginaba y con un poso de DIY directo maravilloso (el batería escocés cagándose en Inglaterra y su amigo: técnico de sonido y responsable del merch, metiéndose en el pogo tan felizmente como si los viera por primera vez).
Cotton Crown de The Tubs es uno de los discos del año y yo que me alegro que su vinilo ya esté de camino a casa esta semana.