miércoles, 26 de marzo de 2025

Sharp Pins

No estoy seguro de que este disco de Sharp Pins vaya a tener mucha difusión en las revistas y blogs especializados y será una pena porque es una maravilla y merece mucho la pena.

Sharp Pins es el proyecto personal de Kai Slater, un joven músico de Chicago, y este Radio DDR es su segundo álbum (aunque yo todavía no he escuchado el primero).

Su sonido bebe de las influencias del pop clásico de los 60 y 70, de hecho lo que más encontramos son auténticas joyas a medio camino entre el jangle y el power pop. Ahí está la maravillosa la apertura con Everytime I hear o, la genial, I can't Stop que bien recuerdan a las guitarras de The Byrds, la jangle, Circle all the dots donde las guitarras iniciales nos recuerdan a grupos como The Beatles o, las más power pop, When you knowIf I was Ever lonely, que recuerdan más a bandas como The Kinks o The Who. También, la preciosa Storma Lee que sin embargo recuerda a grupos como Teenage Fanclub o The Boys with the perpetual Nervousness.

De todos modos, en las 14 canciones (la mayoría son más bien cortas) también hay espacio para diferentes influencias que hacen de este álbum de lo más interesante. Por ejemplo, las más lentas Sycophant, Race for the audience o Chasing Star se acercan más al sonido indie-pop de Tony Molina. O, también, encontramos canciones más guitarreras como Is it better? que traen a la cabeza bandas como los Royal Headache más pop.

Eso sí, sorprenden dos cosas en este disco de Sharp Pins, en primer lugar, algo que salta a la vista es la producción tan casera y ese sonido sucio que le da un toque DIY maravilloso. En este sentido, me ha recordado al power-pop sucio que también hace Young Guv y que me gusta tanto. Suena genial, las cosas como son, aunque algunas canciones seguramente mejorarían con una producción más cuidada. Lo segundo que destaca es que se deje para el final del disco los tres singles que adelantó y, probablemente, las tres mejores canciones del disco: la jangle I can't stop, la power-pop Storma Lee y, la más sixtie, With a Girl like mine.

En definitiva, un álbum, este Radio DDR que es una auténtica sucesión de grandes canciones de pop atemporal, que recuerda a los 60 y 70 pero pasado por el filtro del rock de los 90. Un discazo que tristemente no tendrá mucho eco entre el público, pero que bien lo merece.

viernes, 21 de marzo de 2025

Brian D'Addario

Cuando hace como un mes escuché Till the morning, el single de adelanto del nuevo álbum homónimo de Brian D'Addario, reconozco que me sorprendió mucho que el mayor de los hermanos D'Addario sacase un disco fuera de The Lemon Twigs, su banda principal y con la que está cosechando un gran éxito (en las Noches del Malecón les podré ver dentro de poquito, menos mal).

En realidad, todavía me sorprendió más comprobar que su sonido era básicamente el mismo de los Lemon Twigs. Ese viaje al pasado de los 60 y, sobre todo, los 70 donde las guitarras jangle de bandas como The Byrds o los Beatles, las voces de Simon & Garfunkel, el rock de The Kinks o los sonidos más folk de Bob Dylan se mezclan en una perfecta armonía que bien podría estar en la BSO de Forrest Gump. De hecho, el primer single, que abre el disco, Till the morning sigue perfectamente esa línea y da la sensación de que es una canción de su banda principal. Algo similar sucede con otros cortes que también beben de esas influencias, como This Summer (probablemente lo mejor del disco),  donde escuchamos maravillosos teclados y arreglos al más puro estilo Procol Harumo Flash in the pan que tiene unos coros más cercanos a The Beatles o Small Faces. De hecho, ahora que nombro a Small Faces, me ha sorprendido mucho un corte como Useless Tears, con ese aire folk, barroco, teclados y crescendos que me ha traído a la cabeza, precisamente, a la banda de Steve Marriott en su disco más psicodélico, Ogdens' Nut Gone Flake.

Eso sí, en este disco aparece otra faceta algo distinta a los discos de The Lemon Twigs, normal, porque si no, no tenía mucho sentido. Y es que Brian D'Addario da pie a sacar canciones más lentas e introspectivas. Así nos encontramos cortes más folk, como las preciosas, Only to ease my mind, One day I'm coming y sus aires soul o, las más lentas, Spirit without a home,Company o Song of Everyone que se acercan a John Lennon o Paul McCartney y que me han recordado mucho a los últimos trabajos de Cut Worms. O la folk, pero más movida, Nothing on my mind, que empieza con una guitarra a lo Johnny Cash pero, en seguida, coge velocidad al más puro estilo hillbilly.

Es un disco más variado en sus sonidos y eso le da un punto divertido y menos planos que los discos de la banda que comparte con su hermano (que también ha colaborado en este álbum). La verdad es que podrían haberse guardado algunas canciones para sus próximos trabajos juntos. En eso, desde luego, me ha sorprendido.

viernes, 14 de marzo de 2025

Pale Lights

Lo comentaba ayer o antes de ayer, en la anterior entrada del blog, me apena muchísimo que este disco que traigo hoy vaya a ser el último de Pale Lights. Y es que he sido, soy y seré un gran fan de la música de Phil Sutton y compañía, pero este proyecto tenía un poco de indie-pop canónico heredero de los mejores Go-Betweens, que era absolutamente insuperable.

En el blog creo que he hablado de todos sus proyectos. Más que nada porque todos me encantan: su papel de batería en Comet Gain, su proyecto más personal en Love, Burns o bandas geniales como Kicker o The Soft City. Incluso, sus colaboraciones con Gary Olson y The Ladybug Transistor. Todos son grupos que demuestran el gran talento de este músico sobresaliente.

Aunque, este disco funciona (como todos los de Pale Lights) a modo de compilación de singles y canciones sueltas, la verdad es que completamente homogéneo y coherente. Es verdad que hay cortes que ya conocíamos, como los singles que salieron con Slumberland, You and I, la más oscura, Golden Times o Say You'll be the one, que es mi favorita. Tres cortes de pop perfectos que beben de las influencias de bandas como The Bats o The Go Betweens.

Eso sí, en este disco también encontramos otras cinco canciones nuevas que han ido grabando en los últimos años y que no habían aparecido antes. Es verdad que, desde hace algún tiempo Phil se centra más (y, a partir de ahora, mucho más) en su proyecto Love, Burns, pero bueno entre tanto le ha dado tiempo a dejarnos este bonito disco como despedida con canciones nuevas.

La alegre,Girl on a bridge, In a coma again, We are the clouds, Paper wagons (menudo teclado tan folk) y Changing the world tienen maravillosas guitarras jangle que dan forma a cortes llenos de arreglos: coros, vientos, de vez en cuando, y guitarras cristalinas. En esos cortes, me recuerdan mucho a bandas británicas de indie-pop de los ochenta como The June Brides o The Weather Prophets.

A ver cómo consigo hacerme con este disco en vinilo porque ha salido con Jigsaw Records en Portland y me pilla un poco lejos!

miércoles, 12 de marzo de 2025

The Tubs

De entre todos los agobios que tengo ahora, el blog (y la música) se están quedando a la cola y es que solo hoy tengo que estar en 2 sitios a las 10:00 (en uno ya he avisado que llegaré un poco tarde), pero es que luego tengo que ir a las 11:00 a Cartagena (también he avisado que llegaré tarde) y a las 14:00 en Mazarrón. Cuando acabe el día no sé si seré persona, la verdad. Pero hago lo que buenamente puedo.

Eso sí, no quería dejar pasar la oportunidad de los discos que estoy escuchando y que me están encantando. Ambos salieron a finales de febrero, este de The Tubs que comento hoy, y el último disco de Pale Lights (último de su carrera). Además, hay canciones nuevas de Matt Berninger esta semana. Mucha cosa buena.

Pero por no perderme. The Tubs sacan segundo elepé con Cotton Crown. Ya sé que he comentado por aquí los adelantos y que ya me encantaban.  Creo recordar que también hablé un poco de la intrahistoria de este disco que Owen Williams contó en alguna de las entrevistas previas.

Por todos es sabido que The Tubs es uno de los dos proyectos que recoge a los miembros de los maravillosos Joanna Gruesome, que ganaron el premio a la mejor banda galesa. Eso sí, la ex-cantante Lan McArdle sigue siendo su amiga y compañera en el otro proyecto, Ex-Vöid, del que hace poquito puse su segundo álbum también. De hecho, ella aquí aparece como segunda voz en este proyecto, por ejemplo en canciones geniales como la más jangle The Thing is o, la más punk-pop, Illusion (que, en realidad era Illusion Pt. I y que salió hace tiempo como demo, pero nunca entró en su primer álbum, aunque sí entrase Illusion Pt. II).

Con Dead Meat, su primer disco, The Tubs tuvieron un gran éxito de crítica en revistas como MOJO o Pitchfork, girando por los US, toda Europa, incluso el propio Iggy Pop los ponía en la BBC 6 Radio. Eso sí, su jangle-pop, power-pop y guitarras punk no ha acabado de pegar entre el gran público.

Con Cotton Crown creo que menos todavía porque, aunque es una maravilla de disco, Williams ha volcado en él algunas letras y sonidos más oscuros. Nada raro teniendo en cuenta que su madre, la ex-cantante de folk Charlotte Grieg, se suicidó y que, por fin, Williams ha conseguido escribirle una canción que no sea de autoflagelación: Strange.

Los temas de sus letras siguen siendo los mismos, el amor, el desamor, ser músico en Londres, la introversión o las dificultades para comportarse socialmente. Y ahí lo vuelca todo en canciones absolutamente geniales como Freak mode, Illusion, Fair enough donde se acercan al power-pop de bandas como Dinousaur Jr. o Guided by Voices, o esa oscura y pegadiza One more day donde se acercan más a Husker Dü o, incluso a mitad de canción, al estilo de Fountains DC.

Incluso tienen tiempo para dejarnos dos cortes sobresalientes que se salen de su estilo habitual. Bueno, no del todo, las guitarras jangle más ochenteras aparecen en la genial Narcissist y recuerdan un poco a bandas como The Smiths, Aztec Camera o, al último trabajo, de los australianos The Goon Sax. Y, el punk más descarnado nos lo encontramos en la maravillosa Chain Reaction, donde se aceleran a lo Husker Dü y gritan al más puro estilo The Clash.

La verdad es que en noviembre tuvimos la suerte (los poquitos que fuimos) de verles en Bullas y fue un concierto que disfruté muchísimo. Mucho más punk y amateur de lo que imaginaba y con un poso de DIY directo maravilloso (el batería escocés cagándose en Inglaterra y su amigo: técnico de sonido y responsable del merch, metiéndose en el pogo tan felizmente como si los viera por primera vez).

Cotton Crown de The Tubs es uno de los discos del año y yo que me alegro que su vinilo ya esté de camino a casa esta semana.

viernes, 7 de marzo de 2025

Pequeño Mal

De verdad pensaba que ya había escrito alguna entrada en lo que llevamos de mes de marzo, pero hoy me he dado cuenta de que no. En fin, así llevo la cabeza últimamente. Esta semana de frío y mucha lluvia (ya hacía falta por aquí) he estado escuchando varios trabajos, eso sí, no muy nuevos porque salió el disco de The Chills donde Martin Phillips (que murió el año pasado) recogía canciones descartadas o apenas esbozadas de su primera época, también he visto que ha salido una recopilación de canciones de The Beckies, un viejo grupo de power-pop de los 70 que nunca llegó a triunfar. Y en esas estaba hasta ayer cuando descubrí que la semana pasada The Men sacaron nuevo disco y me he puesto a escucharlo.

Pero bueno, que yo vengo a hablar hoy de Pequeño Mal, el nuevo proyecto de Saray y Lolo quienes formaran parte de Hazte Lapón. Pero bueno, Epilepsia de amor es un sencillo de dos canciones donde cambian de sonido por completo y se van hacia el punk ochentero de bandas como The Only Ones, con esas guitarras en Epilepsia de amor y la new wave-punk con guitarras y teclados de grupos como Blondie o Los Romeos en ese corte genial que es Balanza y espada.

Desde luego no me esperaba este giro de guion y lo mucho que me gusta Pequeño Mal y este Epilepsia de amor. Ojalá saquen más canciones pronto.