Sharp Pins es el proyecto personal de Kai Slater, un joven músico de Chicago, y este Radio DDR es su segundo álbum (aunque yo todavía no he escuchado el primero).
Su sonido bebe de las influencias del pop clásico de los 60 y 70, de hecho lo que más encontramos son auténticas joyas a medio camino entre el jangle y el power pop. Ahí está la maravillosa la apertura con Everytime I hear o, la genial, I can't Stop que bien recuerdan a las guitarras de The Byrds, la jangle, Circle all the dots donde las guitarras iniciales nos recuerdan a grupos como The Beatles o, las más power pop, When you know o If I was Ever lonely, que recuerdan más a bandas como The Kinks o The Who. También, la preciosa Storma Lee que sin embargo recuerda a grupos como Teenage Fanclub o The Boys with the perpetual Nervousness.
De todos modos, en las 14 canciones (la mayoría son más bien cortas) también hay espacio para diferentes influencias que hacen de este álbum de lo más interesante. Por ejemplo, las más lentas Sycophant, Race for the audience o Chasing Star se acercan más al sonido indie-pop de Tony Molina. O, también, encontramos canciones más guitarreras como Is it better? que traen a la cabeza bandas como los Royal Headache más pop.
Eso sí, sorprenden dos cosas en este disco de Sharp Pins, en primer lugar, algo que salta a la vista es la producción tan casera y ese sonido sucio que le da un toque DIY maravilloso. En este sentido, me ha recordado al power-pop sucio que también hace Young Guv y que me gusta tanto. Suena genial, las cosas como son, aunque algunas canciones seguramente mejorarían con una producción más cuidada. Lo segundo que destaca es que se deje para el final del disco los tres singles que adelantó y, probablemente, las tres mejores canciones del disco: la jangle I can't stop, la power-pop Storma Lee y, la más sixtie, With a Girl like mine.
En definitiva, un álbum, este Radio DDR que es una auténtica sucesión de grandes canciones de pop atemporal, que recuerda a los 60 y 70 pero pasado por el filtro del rock de los 90. Un discazo que tristemente no tendrá mucho eco entre el público, pero que bien lo merece.