martes, 2 de junio de 2026

The Laughing Chimes

Mira que The Laughing Chimes es un grupo joven. En todos los sentidos. Los hermanos Seurkamp llevan dos discos y este Behind your blue fields que se puede considerar un disco de descartes. No exactamente.

Las canciones de este tercer trabajo en realidad se crearon al mismo tiempo que las de su disco debut, In This Town, o justo después cuando empezaban a grabar el segundo, Whispers in the Speed Machine. No entraron ni en uno, ni en otro. Pero en realidad lo que muestran es el momento de cambio en su sonido. Porque desde el jangle-pop más ochentero del primer disco al estilo REM, se transformaron hacia un post-punk melódico al más puro estilo The Cure.

En su momento lo comenté, fue un giro extraño en su sonido, ya que era su segundo disco y daba la sensación que los niños prodigio del jangle norteamericano, que tan buenas críticas habían recibido con su primer trabajo, se habían cansado de ellos mismos y de las etiquetas.

En este Behind your blue fields vuelven un poco a los sonidos de su primer disco, pero lógicamente, las canciones suenan mucho más DIY y con menos producción, porque claro, como no acababan de encajar en ninún disco se preocuparon menos por la producción. Así tenemos canciones muy bonitas, pero a medio construir como Pharmacies que bien suena a los discos de Tony Molina, otras con voces más ásperas como Small Town Racecars, con la que abren el disco, la jangle Zephyr repleta de coros femeninos, o, la bonita, Behind your blue fields, que da título al disco y que es, probablemente, lo mejor de este trabajo. Sorprende que este tema se quedara fuera, aunque en realidad, este jangle-pop no pegaba nada con el espíritu oscuro del segundo trabajo.

En consonancia con ese segundo disco, también hay algunos cortes más cercanos al post-punk. Así escuchamos Trapeze Baby, la afilada Newhound Pageants o una demo de Cats Go Car Watching.

Son canciones que se quedaron en tierra de nadie, pero el talento de The Laughing Chimes es tan grande que, incluso, este disco de descartes es mejor que la mayoría de discos que escucharás este año.