martes, 13 de abril de 2021

The Reds, Pinks & Purples

 

Si me pongo a pensar detenidamente, quizás sean las canciones de Glenn Donaldson las que más me hayan acompañado durante este largo año y pico que llevamos de pandemia COVID19, y es que el artista afincado en San Francisco, sacó el que, para mí, fue el mejor disco del pasado 2020 como The Reds, Pinks & Purples y, tiene pinta, de que su Uncommon Weather de este 2021 va a estar también entre lo mejor del año.

No es fácil en apenas 6-12 meses sacar dos álbumes de tantísima calidad. Se necesita mucho talento. Pero es que, además, por medio el artista que formó parte de bandas como Skygreen Leopards o Art Museums, nos ha dejado otro disco enorme bajo el proyecto de Painted Shrines que comparte con Jeremy Earl de Woods y un par de singles prometedores bajo el proyecto de The Telephone Numbers.

Pero, de todos sus proyectos, The Reds, Pinks & Purples es el que más me gusta. Su música tira de influencias clásicas del indie-pop de aires Sarah Records, apareciendo guitarras jangle que nos devuelven a los años setenta, eso sí con una melancolía y unas letras que son una delicia y que bien podría haber firmado Daniel Johnston: I hope I never fall in love, Life at parties o A kick in the face (that's life) son buenos ejemplos de este aire de desesperanza que impregna todo el disco.

El álbum tiene 13 canciones donde nos deja cortes de aire triste pero con ciertas concesiones brillantes como esa suciedad de la guitarra muy de grupos como Felt en Don't ever pray in the church of my street o esos teclados preciosos muy a lo Field Mice en temas como The biggest fan o I wouldn't die for anyone.

Eso sí, sus canciones, sencillas y con poco arreglos también tienen cierta deuda con grupos como Galaxie 500, como el caso de I'm sorry about your life, o Television Personalities en esa maravillosa Pictures of the world que si cierras los ojos, piensas que ha salido del cerebro de Dan Treacy.

En este Uncommon Weather, The Reds, Pinks & Purples nos deja algunas de las mejores canciones que ha escrito. Por ejemplo la homónima Uncommon Weather, las delicadas The songs you used to write o Sympathetic, pero muy especialmente The Record Player and the Damage Done, que es mi preferida de este disco y de todos sus trabajos anteriores.

Este Uncommon Weather es un disco muy para estos días de primavera todavía con restricciones. Melodías perfectas y melancolía moderada.

jueves, 8 de abril de 2021

Kokoshca

 

Ayer conocí el segundo single del nuevo disco de Kokoshca que saldrá próximamente con Sonido Muchacho y que, la verdad, me tiene un poco desconcertado. En realidad, como en todos los trabajos de los navarros porque, si una cosa buena, tienen Kokoshca es que son capaces de reinventarse, no repetirse y hacer grandes canciones sin necesidad de encasillarse en un estilo concreto.

Yo los conocí con La Fuerza (imagino que como casi todo el mundo) y, desde entonces, siempre les he seguido porque me parecen muy buenos. En directo, los he visto un montón de veces y es una absoluta maravilla. Siempre me ha llamado la atención que no se hayan hecho mucho más famosos y que sigan en un círculo relativamente independiente, cuando tienen canciones que ya quisieran otras muchas bandas. 

Tal vez, su tendencia (supongo que natural) a no encasillarse ha hecho que su música suene dispar y eso no entra muy bien por los oídos del gran público. Sinceramente, y siendo un poquico egoísta, mejor para el resto porque seguimos disfrutando de su estilo y de su incorformismo que tan poco abundan en la música española.

Su sexto álbum parece que sigue esos mismos derroteros desconcertantes. Ya presentaron hace unas semanas Himno de España, una de esas canciones que los que no les conozcan no pueden entender a medio camino entre el flamenco, con esas palmas, los ritmos africanos y esas guitarras tan kraut. Sin desatender a una letra afilada, crítica y con mucho humor. Una auténtica maravilla.

Su segundo adelanto Regresando a la ciudad es, sin embargo, una de esas canciones de indie-pop sobresalientes que en todos los discos de Kokoshca aparecen. Con ciertos aires sixties, unos teclados tremendos, unas guitarras brillantes, unas castañuelas en el momento preciso y una melodía y un estribillo muy pop se han sacado una genialidad de la manga para hablar de reencuentros, nuevos intentos y desamor.

Y, ojo al vídeo, que me encanta y es pura sangre en el kebab asesino.

martes, 6 de abril de 2021

The Natvral


Martes 6 de abril de 2021, otro bando de la huerta que se nos escapa en Murcia por la pandemia. La verdad es que el año pasado en pleno confinamiento en casa fue mucho peor y que hoy, probablemente, quede a tomar una cerveza en grupo reducido y en terraza, eso sí, que una semana de Fiestas de Primavera no tengamos flores, desfiles, barracas, zarangollo u olor a pólvora se sigue haciendo raro.

Pero bueno, al menos con este discazo de The Natvral se nos pasará mejor el día. Ya hace un par de años que comenté el single que sacó Kip Berman, ex-cantante de The Pains of Being Pure At Heart, en su nuevo proyecto en solitario que es The Natvral. Incluso, creo recordar que Know me more, entró en un recopilatorio de Nebrija. El año pasado, además, estuve comentando el adelanto de este Tethers y que, probablemente, sea la mejor canción de todo el álbum y la que la abre a lo grande: Why Don't you come out anymore?

En realidad, este Tethers de The Natvral supone un gran cambio en la música (y en la vida) de Kip Berman porque abandonó Brooklyn para irse a vivir a las afueras y la paternidad le ha hecho replantearse sus propios tiempos. Y así lo canta durante todo el disco.

Musicalmente entronca con el rock americano de los años 70, así que canciones como Sun Blisters (suena a Like a Rolling Stone y tiene el vídeo-clip más bonito que he visto en años) o Sylvia, the Cup of Youth nos recuerden a Bob Dylan o Neil Young (esa Stay in the country es puro Young) es lo más normal del mundo, puesto que esas guitarras y, sobre todo, esos teclados son toda una maravilla y bien podrían haber salido de un disco de The Band.

Incluso, ese rock setentero se funde con guitarras más veloces y enérgicas melodías dejándonos, a mi juicio, lo mejor de este trabajo como en la apertura Why don't you come out anymore o la genial New Year's Night donde nos llega a la memoria la energía de Ezra Furman cuando a principios de la pasada década también se acercaba a estos sonidos setenteros, eso sí, fijándose en grupos algo más garajeros.

También hay un hueco para baladas más introvertidas (algo que destacó cuando sacó su primer single en este proyecto hará un par de años). Y así nos encontramos preciosas canciones donde su voz y su guitarra forman un bonito microcosmos: Tears of Gold, New Moon o la bonita Alone in London donde comienza más lento y la canción emerge in crescendo hacia un final más épico y contundente.

Tal vez se acabe colando en muchas listas de revistas y medios a finales de año, porque Tethers de The Natvral es gran disco. Sorprendente para los que amábamos la música de los Pains, pero esperado por los derroteros que ya habíamos escuchado. Eso sí, el álbum es un trabajo redondo donde no hay ninguna canción que falle y eso solo está al alcance de grandes talentos como el de Kip Berman.

jueves, 1 de abril de 2021

The Laughing Chimes

 

¿Puede dos hermanos adolescentes de Ohio haber hecho uno de los mejores discos de 2021? Vaya que si pueden. The Laughing Chimes aparecieron la semana pasada en mi vida gracias al blog de Don't Eat the Yellow Snow, pero pronto se empezaron a presentar en todas mis redes sociales: leí crónicas de este genial In this Town en blogs que suelo seguir como janglepophub o en las redes sociales de Pretty Olivia Records que va a editar su álbum en España, lo cual es una muy buena noticia para hacernos con él con mayor facilidad.

El tema es que Evan y Quinn Seurkamp son The Laughing Chimes y viven en Ohio en 2021, pero bien podrían haber salido de la escena jangle de finales de los 80 en Nueva York, Reino Unido o en Nueva Zelanda. De hecho, sus canciones tienen un gran influencia por este tipo de sonidos: los primeros REM, bandas Flying Nun como The Bats o The Chills o, incluso, bandas británicas asociadas a Creation Records como The Loft o The Weather Profets. Hay un poco de todos.

En realidad, a mí, lo primero que me vino a la cabeza en cuanto a sonido fue el discos del año pasado de Smokescreens, que evidentemente también bebe de estas fuentes del jangle-pop y el indie-pop de los 80 y 90. De hecho, me parecen, tanto el A strange dream de Smokescreens como este In this Town de The Laughing Chimes, dos discos soberbios que no desmerecen en absoluto ese sonido y que se disfrutan un montón.

In This Town empieza muy fuerte con algunos de los mejores cortes al inicio. Por ejemplo: mis preferidas Your Paisley Rug y Try to change my mind que suenan muchísimo a las guitarras de los primeros The Bats. Este sonido jangle de guitarras veloces aparece más durante el disco como en la más pausada Starlings, con la que abren, o en cortes como First Street, con esas guitarras iniciales que me recuerdan tanto a los REM de los ochenta, o Houses Painted White, que suena mucho a The Loft. Incluso ese final con las guitarras y pianos de Back to my House tiene ese ritmo acelerado que tan bien le sienta a esta música.

Otros cortes del disco suenan un poco más perezosos, con brillantes guitarras, pero metiendo algo de pausa a su ritmo. Algo que, en mi cabeza, suena más a The Chills como en Guess You'll Never be the same, In this Town o Crickets, algo que también hicieron a las mil maravillas Smokescreens.

La verdad es que cuesta cree que dos chicos tan jóvenes tienen tan buen gusto y tanto talento a la hora de hacer canciones, pero el caso es que In This Town de The Laughing Chimes es un gran trabajo y será, seguramente, uno de los mejores de este 2021.

viernes, 26 de marzo de 2021

Bart & Friends

Creo que hasta el martes de esta semana había vivido completamente ajeno a la música de Bart & Friends. Muy mal por mi parte ya que Bart Cummings que lidera este proyecto desde Melbourne, fue miembro de un grupazo como The Saphiros y viene haciendo discos como Bart & Friends desde 2010 aunque, eso sí, sin mucha continuidad por lo que no es fácil seguirles la pista.

De hecho, yo no conocía este proyecto y lo he conocido ya que su nuevo mini-LP de 10" lo va a editar uno de mis sellos independientes favoritos Kleine Untergrund Schallplatten que últimamente ha sacado trabajos maravillosos como los de Love,Burns, Jetstream Pony o Pale Lights.

Pero, volviendo a Bart & Friends han editado este mes de marzo un nuevo mini-LP titulado Tomie Wild Thymes y del que yo solo he conocido dos canciones (lo siento pero no está completo en ninguna plataforma) pero que son maravillosas.

La primera, All the Stage belongs to you es un corte de pop lento y ensoñador que, de entrada, me recordaba a las canciones que este año han sacado Still Corners, pero que tiene unos detalles de indie-pop muy interesantes que la convierten en algo así como un cruce entre Yo La Tengo y Felt. Destaca la voz de Pam Berry que fue compañera de Bart en The Saphiros, pero que sobre todo os sonará por haber sido la cantante de los míticos Black Tambourine, una de las primeras bandas que editaron Slumberland a finales de los 80 e inicios de los 90. Pero ojo, Bart & Friends no son solo Bart y Pam, en este proyecto hay más pesos pesados como Mark Monnone (que lo hemos comentado alguna vez con su proyecto Monnone Alone) y su compañero Louis Richter de los míticos The Lucksmiths o Scott Stevens de The Zebras. Incluso, para rematar, uno de los mejores detalles de este corte es esa maravillosa trompeta que entra a mita de canción y que es obra del genial Gary Olson.

       
Con esta plantilla entre tus "friends" la verdad es que la música de Bart Cummings solo puede salir ganando. Y eso sucede en la maravillosa It's not your Fault, la última canción que han compartido de este trabajo. Un precioso corte de indie-pop clásico que bebe de otras bandas oceánicas como The Go-Betweens o The Bats y que, a mí, me ha recordado a las canciones redondas que han sacado Love,Burns.


martes, 23 de marzo de 2021

Real Numbers

 Brighter Then, el nuevo EP de Real Numbers es uno de los trabajos que más me apetecía comentar desde hacía tiempo. Aunque ya metí el año pasado el corte homónimo en la recopilación de Nebrija Records, creo que en el primer volumen de este año volverá a entrar alguna de sus canciones.

La banda de Minneapolis ya apareció por el blog en 2016 cuando comenté su maravilloso trabajo Wordless Wonder que bien sonaba a grupos como Television Personalities o The Jam, con guitarras sencillas pero muy rabiosas y ritmos frenéticos que era adictivos. Ese power-pop acelerado ha cambiado mucho en estos 5 años de ausencia y es que ahora este EP nos muestra una faceta distinta y que está muy relacionada con la escena indie-pop británica de Sarah Records en los primeros 90 y el jangle-pop relajado de los primeros 70. Una buena mezcla.

Brighter Then y Darling tiran de guitarras jangle y ritmos más acelerados que me ha recordado un poco a las canciones de The Lodger (hace poco escuché el nuevo álbum que han sacado este año) y esa influencia setentera.

En Old Cross y en In the End están más melancólicos y se acercan algo más al sello Sarah Records y a grupos como Brighter o The Field Mice. Incluso, he leído en janglepophub que In the End tiene cierto aire a los Stone Roses de Sally Cinnamon y creo que tienen bastante razón.

Al final, el trabajo se cierra con otra versión de Brighter Then (reprise) donde las guitarras suenan más acústicas, el teclado tiene más presencia y las voces cambian bastante con respecto a la versión final que lanzaron como single. En definitiva, meter dos veces el mismo corte pero distinto se justifica porque es la mejor canción del disco y el tema que le da título. De hecho, en esta última versión a mí me vuelven a recordar a TV Personalities y es algo que me encanta.

lunes, 22 de marzo de 2021

Wurld Series

 

Cuando leo que una banda es de Christchurch (Nueva Zelanda) no puedo evitar pensar en The Bats, una de mis bandas favoritas y una de las que mejor exponen el indie-pop que surgió en el sello Flying Nun.

Así que, cuando desde Meritorio Records se lanzó el primer single de Wurld Series, ese fue mi primer pensamiento. Además, Supplication, el primer corte que escuché de este genial What's growing, era un delicado corte de indie-pop de guitarras calmadas y aires jangle, muy de los últimos discos de The Bats o de las bonitas canciones de Tony Molina. De hecho, es una de mis canciones favoritas de este 2021.

Eso sí, escuchar What's growing entero ha hecho que cambie mucho mi percepción sobre la música de Wurld Series, ya que los neozelandeses nos suben en una montaña rusa con cortes guitarreros y veloces y otras canciones lentas y tranquilas. La mayoría alrededor de 1 o 2 minutos, así que además se te pasa volando el trabajo.

 De hecho, lo primero que me ha venido a la cabeza es la música de Pavement, que también hacía discos así. Entre los cortes más tranquilos, además de la maravillosa Supplication, también destacan otras como Moaning future times,To the recruiter officer, World beating system o la genial y delicada Growing (for now).

Pero este trabajo, como digo, tiene esa otra vertiente más visceral y guitarrera donde la música se desborda y las influencias del indie-rock de los 90 (Built to spill, Dinosaur Jr.) salen a relucir. Así tenemos cortes tremendos como Grey men, Moved in, Eliminator o Nap Gate.

En menos de media hora Wurld Series nos dejan clavados con un trabajo excelente que, a partes iguales, te recarga de energía y te relaja. Un gran trabajo, desde luego.

miércoles, 17 de marzo de 2021

Painted Shrines

 

Hace algunos días que tengo pendiente comentar esta maravilla de disco que es Heaven and Holy de Painted Shrines.

Sí, ya sé que en enero comenté Gone, el primer adelanto de este álbum y, en mi opinión la mejor canción que hay, aunque hay varias que le podrían discutir ese título. Para quien no conozca a Painted Shrines, solo comentar que es el trabajo dual de dos grandes músicos como Glenn Donaldson (Art Museums, The Reds, Pinks & Purples) y Jeremy Earl (Woods) que es quien, principalmente, pone la voz a esta banda.

En realidad, cada uno ha ido trabajando por su cuenta en estas canciones. En primer lugar, porque cada uno vive en una ciudad y, en segundo lugar, porque debido a la pandemia no se podían juntar. Como eran amigos desde hace tiempo, comenzaron a crear canciones en la distancia sin grandes pretensiones, y durante el confinamiento se vieron con fuerzas para enfrentarse a un proyecto como este.

Así se explica que, entre las 12 canciones que tiene Heaven and Holy, existan 5 que son instrumentales. Yo, quien ya me haya leído, no soy muy fan de incluir temas instrumentales en los discos de indie-pop, más que nada porque parecen un poco de relleno, aunque he de decir que en este caso hay un par que están realmente bien trabajados (Panoramic y, sobre todo, The BZC) y que quedan muy bien en el álbum. Tal vez cinco haya sido demasiado, sí, pero en realidad es bastante coherente con el modelo de grupo y con este trabajo fruto del confinamiento.

Eso sí, en los 7 cortes con voz, nos encontramos un auténtico trabajazo. Las guitarras jangle nos hablan claramente de The Reds, Pinks & Purples, pero esa voz y ese ritmo nos recuerdan fundamentalmente a Woods

Canciones como Not so bad, Saturates the Eye o Gone, son de lo mejorcito del disco y tienen un poso de jangle-pop setentero que recuerda a The Byrds. Eso sí, Painted Shrines no esconden los dientes y se atreven a algo poco habitual en estos discos, incluir guitarrazos sucios, pedales y ruido y así nos encontramos cortes como Fool con ese ruido de fondo, Painted Shrines o la increíble Heaven and Holy, que tienen un corazón pop entre dentalladas de suciedad. Una mezcla exiquisita.

Supongo que entre los temas instrumentales y los guitarrazos sucios no será un álbum que triunfe entre el gran público, que se contenta con canciones amables y pocos experimentos. Sin embargo, estamos ante un disco sobresaliente y donde Painted Shrines nos ofrecen una gran lección musical y vital de cómo afrontar estos tiempos tan difíciles. 

jueves, 11 de marzo de 2021

Flyying Colours

 

La verdad es que, últimamente, la escena indie-pop de Melbourne nos está dando unas muy gratas sorpresas (Girlatones, Go Get Mum, Pop Filter o Rolling Blackouts Coastal Fever) aunque este álbum, Fantasy Country, de Flyying Colours se sale un poco del indie-pop y las guitarras jangle y bebe más del dream-pop y el shoegaze de inicios de los 90, algo que, cuando está bien hecho, se sigue agradeciendo.

De hecho, Fantasy Country, tiene solo 8 cortes (¿para qué más?) y son todos de lo más acertados. Las capas de guitarras y los teclados atmosféricos nos recuerdan al shoegaze de grupos como Slowdive, pero al mismo tiempo, las guitarras que rugen, nos traen a la mente a grupos como Ride o los The Jesus & Mary Chain más dreamy. Canciones como OK, Goodtimes o It's real son un buen ejemplo de ello.

Sin embargo, las canciones que más sobresalen son aquellas en las que pisan el acelerador un poco y nos dejan cortes de indie-rock con aires dream-pop al más puro estilo The Pains of Being Pure At Heart. Ahí aparece la tremenda Big Mess, que con toda justicia, debería meterse en todas las recopilaciones de lo mejor del año.

Incluso les sale bien la jugada cuando a sus capas de ruido le meten guitarras psicodélicas (aquí es cuando más recuerdan a Ride) como hacen en White Knuckles, Boarding Pass o This One, que son un buen pepinazo y que tienen que ser una maravilla en directo. Ojalá vuelvan pronto los conciertos.

Flyying Colours han sorprendido con un trabajo de muchísima calidad y con muy buenas canciones. Play It Loud!!!

lunes, 8 de marzo de 2021

Julien Baker

Feliz 8 de marzo a todas/os. Hoy, y todos los días, debemos mantener las reivindicaciones feministas para poder ejercer como sociedad una igualdad real y efectiva. La desigualdad de género sigue siendo muy grande y, pese a que este año no salgamos a la calle por pura responsabilidad sanitaria, no dejaremos de insistir en que es necesario afrontar esta lucha social que es necesaria, absolutamente justa y afecta al 50% de nuestra sociedad. Nada menos.

Y, aunque en el blog, jamás se me ha ocurrido hacer distinciones musicales entre hombres y mujeres, básicamente porque cuando hablamos de creatividad y talento NO EXISTE ninguna diferencia, hoy sí que he querido traer el álbum de Julien Baker en este día.

A Julien Baker la conocimos con su proyecto de boygenius hace un par de años. Aunque soy sincero que tampoco es que yo sea especialmente un seguidor de ellas. De hecho, voy más allá este genial Little Oblivions de Julien Baker no me ha entrado ni mucho menos a la primera y me ha costado mucho hacerme con el disco. Aunque, a día de hoy, reconozco que es un gran trabajo.

El pop de guitarras acústicas y sencillos arreglos, ha cambiado en este Little Oblivions por una música pausada pero mucho más épica. Donde los sonidos lentos siguen predominando pero los instrumentos van ganando peso y dotando a sus canciones de una fuerza enorme como sucede en la genial Ringside, en las más contenidas Repeat o Faith Healer o, incluso,  en la apertura más sintética que es Hardline, que son algunos de los mejores cortes del álbum y donde Baker se acerca más a la épica de grupos como The National. Creo que esta es la faceta donde más acertada está.

Eso sí, tampoco desentonan los cortes más lentos y sencillos. Quizás, como son muy lentos y tienen menos fuerza, hace que el disco sea muy plano y algunas buenas canciones pasen desapercibidas. Por ejemplo en temas como Heatwave, Highlight Reel o Crying Wolf la música de Julien Baker se acerca más al pop que hacía Waxahatchee en su último disco.

Es cierto que, como he dicho, hay que pillarle el punto a sus canciones, pero cuando lo haces te das cuenta que nos encontramos ante un gran álbum.

jueves, 4 de marzo de 2021

Fritz

 

En los últimos días he descubierto un par de bandas australianas de lo más interesantes, especialmente porque tiran de guitarras potentes y un poco de suciedad, alejándose un poco (no del todo) del indie-pop que suele predominar en esa zona del planeta. Por un lado Flyying Colours, que se acercan más al shoegaze y, por otro, el proyecto de Tilly Murphy, Fritz, la compositora de Newcastle (Australia) que comento hoy y que se va más hacia el indie-pop guitarrero.

Pastel es el último trabajo de Fritz, y menudo álbum, la verdad. Su pop con aires noise y dreamy es una auténtica maravilla y me ha recordado mucho, en algunos cortes, a esos dos discos maravillosos de los canadienses Alvvays. De hecho, hay cortes, que por la voz y por las guitarras me recuerda mucho a esta banda como sucede con Sweetie, Ghost Poke, Jan 1 o Pastel, que para mí son de las mejores canciones del disco. O por lo menos, los cortes donde están más acertados.

Pero también hay margen para la velocidad cercana al punk-pop como hacen en las tremendas She's gonna hate me o Gracie, forgive me, que bien podrían ser un tema de los indonesios Say Sue Me por esas guitarras frenéticas o los cortes más punks de Best Coast, pero tiene un toque interesante con los sintetizadores en el estribillo que nos recuerdan al punk-pop juguetón de Helen Love o Axolotes Mexicanos. Incluso se ponen serios y obscuros, bajando la velocidad en cortes más dream-pop como en la genial Arrow o en la más esquiva Die Happily. También se ponen felices y surferos en cortes geniales como la muy pop U keep me alive, a la que creo que le sobra un poco el vocoder, porque sería un tema muy destacado.

En definitiva, este Pastel de los australianos Fritz es una auténtica sorpresa y un álbum muy divertido y de gran calidad en su propuesta porque sin alejarse del indie-pop lo hacen con fuerza y garra con esas guitarras ruidosas que meten.

viernes, 26 de febrero de 2021

Wild Pink

 No sé qué ha pasado estos últimos días, pero me alegra ver que se me acumulan discos que me gustan para comentarlos en el blog. Así, en esta última semana me he enganchado a los trabajos de Wild Pink, Nick Cave, Julien Baker, Cool Sounds o Fritz. Excepto los dos últimos, el resto todo trabajos muy tranquilos, algo que no me suele pasar, pero que cuando están bien hechos, se convierten en discazos.

Empiezo por los neoyorquinos Wild Pink, bueno en realidad el proyecto de John Ross que inició en 2015 pero que se encuentra en un punto muy estable sacando ahora su tercer álbum A billion little lights.

Son 10 cortes de íntimo indie-pop, arreglos minimalistas, guitarras y teclados de lo más soft. Además, su voz susurrando me ha recordado mucho a Sufjan Stevens, especialmente en los cortes que abren el disco, donde también aparecen esas slide-guitars tan americanas: The wind was like a train y Bigger than crhistmas. Este tipo de cortes más tranquilos que son una preciosidad es lo que más encontramos en este trabajo: Amalfi, Family friends, la bonita Track Mud con su piano y su guitarra o las más animadas Pacific City y Die Outside.

Eso sí, también nos deleita con algunos cortes más pop, donde sintetizadores y teclados ganan la partida a las guitarras acústicas. Ahí me recordado al synth-pop con aires dreamy que hizo el año pasado Devon Williams en su álbum. De hecho, canciones como You can having back, The Shining but Tropical y, especialmente con sus arreglos de cuerdas, Overshares Anonymous me parecen lo mejor de disco y tienen un punto más divertido e interesante.

Wild Pink han hecho un álbum impresionante. Muy para disfrutar en invierno, aunque yo esté ya deseando que llegue la primavera (y que avancen las vacunaciones para ir dejando atrás estos horribles meses de pandemia).

jueves, 25 de febrero de 2021

The Catenary Wires

 Ni es la primera vez, ni será la última que aparecen en el blog The Catenary Wires. La banda británica, formada por Amelia Fletcher (Talulah Gosh, Heavenly) y Rob Pursey, ha evolucionado de ser un dúo a una formación estable con Fay Hallam en los teclados, Ian Button en la batería y Andy Lewis en el bajo.

The Catenary Wires sacará nuevo álbum el próximo abril, Birling Gap, con Shelflife Records, y tiene pinta de que va a ser un gran trabajo. Bueno, al menos, de momento gracias al adelanto de su primer single Mirrorball, donde hacen un absoluto guiño a las discotecas de los 80 y a la música de esta década, no solo en la letra, si no también en la música con esos teclados sintéticos de entrada y las guitarras suaves al más puro estilo Aztec Camera.

Todavía falta bastante para abril, pero este primer lanzamiento ya nos ha hecho estar atentos al álbum de The Catenary Wires que, de nuevo, apunta a que será una maravilla.

jueves, 18 de febrero de 2021

Rat Columns

 Rat Columns es ahora el proyecto personal de David West, el alma máter y el único miembro de la banda original que sigue y que lo mantiene vivo. De hecho, aunque Pacific Kiss, su último trabajo, fue grabado en Williamsburg, Nueva York, y la banda se formó originalmente en Perth, luego se trasladó a San Francisco, y ahora la base de todo el trabajo es la casa de David en Perth, Australia, donde ha vuelto a vivir.

Conocí a Rat Columns en 2017 con su anterior trabajo, Candle Power, aunque la verdad hace ya casi 4 años que había escuchado nada de ellos y me he alegrado de encontrarme con este nuevo trabajo: el primero que editan con Tough Love, lo que seguramente le abra muchas puertas y haga que este disco suene mucho más, además, me alegro porque es un discazo muy notable, donde David West juega con los sonidos de guitarras jangle, indie-rock y canciones obscuras de aires dream-pop.

En Pacific Kiss, nos encontramos a Rat Columns inspiradísimos. El inicio del álbum es arrollador con esos dos cortes de jangle-pop que son Hey! I wanna give you the world y It's your time (to suffer). Cortes que recuerdan a cortes de Tony Molina o los Teenage Fanclub más suaves.

Eso sí, las canciones dream-pop, algo más esquivas, también tienen su punto y le vienen genial a este disco. Desde la guitarrera I can't live on love, que  es una maravilla, y que recuerda a The Pains of Being Pure at Heart, hasta cortes donde se acercan más al new wave ochentero como No stranger to life, donde entra en juego la voz femenina como contrapunto y que tiene un punto jazzy-funk a base de piano que es bastante curioso.

El álbum tiene un pequeño bajón con los cortes más obscuros Candlelight (ese juego entre saxofón y sintetizadores es extraño y hacia el final me ha recordado a los temas de Black Country, New Road) y She's coming home, pero pronto recupera sus guitarras jangle hacia el final y nos deja temas sobresalientes como esa Feeding the fire Soul Kiss I que es antesala del cierre del disco con Soul Kiss II y, que a mí, me han recordado un poco al último trabajo de Smokescreens.

10 cortes son suficientes para dejarnos con un disco de lo más interesante y que representa muy bien el talento de este músico y su proyecto Rat Columns.

martes, 16 de febrero de 2021

Arlo Parks

 

Repasando un poco las entradas del blog, desde que lo inicié en 2014, la verdad es que los discos de soul han ido, poco a poco, desapareciendo. Como todo en la vida, la música también va por épocas y, aunque soy un gran seguidor del soul y sigo poniéndome los discos que me gustan, es cierto que he ido perdiendo contacto con las últimas novedades.

Pero este 2021 ha traído para mí una grata sorpresa con este Collapsed in sunbeams de la londinense Arlo Parks. Vale, que sí, que se ha convertido en uno de los hypes del año en UK y suena en prácticamente en todas las radios del país. Lo sé. Pero es que me alegro enormemente de que un disco de la calidad de este haya conseguido triunfar y abrirse paso.

El soul de Arlo Parks coquetea con la música más comercial y hace sus guiños al rap y el trip-hop, así que tampoco nos debe extrañar que esté triunfando, puesto que se decanta por un estilo más comercial y con más tirón entre el público juvenil. Y, oye, le sale genial.

Ya en la intro de 55 segundos deja claro que el rap va a estar presente en el álbum. Algo que queda clarísimo en la maravillosa Hope, que quizás sea lo mejor del álbum, donde Arlo Parks se saca de la manga una gran canción de soul con un estribillo machacón y una parte hablada a mitad de canción.

Esta mezcla, entre el rap y el soul, es algo que se va repitiendo en todo el álbum como en For Violet, Green Eyes o Black Dog que entra con una base muy rap pero su voz cálida nos ofrece un panorama muy distinto. En otros temas, nos deja cortes más viscerales, como en las geniales Hurt o Just Go donde coquetea con el rythym 'n' blues claramente, y también otros más comerciales como Too Good. Incluso, cuando pisa un poco el freno como en Caroline está más que acertada.

Seguramente se cuele en muchas listas de lo mejor del año cuando diciembre llegue y tendrá bastante repercusión, pero es que así debe ser con las cosas bien hechas. Y este álbum de Arlo Parks es un gran trabajo.

martes, 9 de febrero de 2021

The Boys with the Perpetual Nervousness


The Boys with the Perpetual Nervousness vienen colándose últimamente entre lo mejor del blog. De hecho, en los últimos recopilatorios que he hecho han estado presentes. El dúo, con nombre de canción de The Feelies y libro de Grahan Caveney, está formado por Andrew Taylor, cantante de Dropkick, y por Gonzalo Marcos de El Palacio de Linares, dos grupos que ya me encantaban y que tiraban de sonidos indie-pop y power-pop a partes iguales.

De hecho, en este Songs from another life, que edita Bobo Integral desde Madrid, los sonidos power-pop de Dropkick están más presentes que nunca. Eso se nota en todo el álbum, donde TBWTPN sacan las guitarras a relucir y nos dejan algunos de los mejores cortes de este trabajo: I don't mind, Play (on my mind) o la divertida Summer, que bien podrían recordar a bandas como Fountains of Wayne o Big Star, o esas genialidades que son Walking up in the sunsineCan't you see que podrían perfectamente ser canciones que Teenage Fanclub metieran en su Grand Prix.

También están inspirados cuando pisan un poco el freno. En Rose Tinted Glass se sacan de la manga un medio tiempo precioso con aires a The Byrds, algo que sucede también en la tranquila Falling Through o la preciosa balada con la que cierran el trabajo In Between y que es de lo mejor que hay en este álbum. Incluso, en How I really feel, otro de los cortes más pausados, nos regalan un pop atemporal que recuerda a Belle & Sebastian y que tiene un teclado maravilloso que hace un pequeño guiño al Tugboat de Galaxie 500.

Y así, como el que no quiere la cosa, estos dos músicos de enorme talento , uno desde Escocia y el otro desde San Sebastián han dado con una colección de canciones que son una maravilla y The Boys with the Perpetual Nervousness han sacado uno de los mejores discos de power-pop en años.

viernes, 5 de febrero de 2021

Still Corners

 El pasado mes de noviembre ya comenté en el blog los dos adelantos del nuevo disco de los londinenses Still Corners, The Last Exit.

La verdad, es que el sonido de los dos temas que avanzaron, The Last Exit y Crying, me sorprendieron mucho. Para empezar porque eran bastante distintos a lo que recordaba de la banda y segundo porque me trajeron a la memoria a la vez el rock fronterizo de grupos como Calexico o el synth-pop de Molly Nilsson. Algo que descuadra a cualquiera.

En enero salió The Last Exit y, desde entonces, lo he escuchado cientos de veces. Es un disco que se te mete en la cabeza y con sonidos que te atrapan. Ese rock fronterizo, las slide-guitars y los sonidos de desierto y ultratumba, que bien podrían estar en cualquier película de Tarantino, se unen con los susurros y la voz cálida de Tessa Murray en cortes como la homónima The Last Exit, que abre el disco, It's Voodoo, que quizás sea la más tarantinesca, White Sands mucho más psicodélica o esa genial Bad Town donde las guitarras acústicos, los coros fantasmagóricos o los aullidos animales de fondo me han recordado mucho a la PJ Harvey del Let's England Shake.

Sin embargo, hay canciones donde dejan un poco del misterio del desierto y se abren a sonidos sintéticos y minimalistas o guitarreros, pero siempre en clave mucho más pop. De nuevo, la voz susurrante y esquiva aparece y da coherencia al álbum, recordando al pop elegante y tranquilo de Mazzy Star. Ahí nos encontramos, para mí, con los mejores cortes de este trabajo: el pop de la final Old Arcade es absolutamente genial, Mystery Road, que es la canción más rock del álbum y la más asequible para los que busquen un corte un poco más comercial que destaque, A kiss before dying, es una auténtica maravilla, Static, un corte muy tranquilo donde entra en juego un precioso piano y una delicia de solo de guitarra o Crying, una canción absolutamente redonda y donde más se acercan al synth-pop y que fue la que más me llamó la atención a finales del año pasado y el motivo por el que me bajé este disco para escucharlo con calma.

The Last Exit es un gran trabajo de Still Corners, para mí, el mejor que han hecho, pero es obscuro, misterioso y algo esquivo, así que no penséis que entra a la primera (bueno, hay canciones que sí).

jueves, 4 de febrero de 2021

Petite League

 Uno de los descubrimientos de este primer mes de 2021 es Petite League, una banda que no conocía y que ha llegado a mí a través del twitter de un seguidor americano que los compartio. Así, casi de casualidad, se han colado en estas dos últimas semanas en mis oídos con este tremendo y rabioso Joyrider.

Petite League es un dúo de Nueva York formado por Guillermo Gillis a la voz, guitarras y bajos, y por Henry Schoonmaker a la batería. Este formato de dúo os traerá a la memoria a gente como Japandroids o Cala Vento, incluso en su punk-pop sucio os recordarán a estas bandas, así aparecen canciones como Naked. Si bien, Petite League, desarollan un sonido un poco más pop y de guitarras jangle en otros temas que, en mi opinión, son los mejores de este disco y ahí podemos encontrar la final y acústica Marathon, que tanto me ha recordado a los temas de Tony Molina o la maravillosa Echo, que tal vez sea la canción más jangle-pop de todo el álbum. En otros cortes también sacan su lado pop a relucir como en Moon Dogs, New Tricks o la homónima Joyrider, que quizás sea lo mejor de este trabajo y donde mejor muestran su corazón pop, eso sí, sin que dejen de rugir las guitarras.

El álbum es una pequeña montaña rusa con canciones más aceleradas y punks, como St. Michael, y otras más lentas como New Spring o Greyhound, donde frenan un poco el ritmo y nos dejan cortes preciosos e intensos.

En definitiva, Petite League nos han dejado un álbum de lo más interesante, con una producción muy DIY y un sonido de guitarras fuzz que, a veces rugen y a veces susurran. 

miércoles, 3 de febrero de 2021

The Natvral

 Empieza febrero con la tercera ola en todo lo alto, por desgracia, y con muchas restricciones de movilidad implantadas ya desde hace semanas. Es desesperante pero es nuestra única arma para doblegar la curva, así que nos toca pelear hasta que se pueda extender la vacuna a toda la población.

Mientras tanto, empiezan a salir los adelantos y los discos que escucharemos en primavera. Varias cosas interesantes, como el último álbum de Still Corners que roza la música fronteriza o la maravilla de Arlo Parks entre el trip-hop y el soul. 

Pero hoy quiero destacar un avance, Why Don't you come out anymore? el primer single del álbum debut de The Natvral. The Natvral es el nuevo proyecto personal de Kip Berman, el cantante de The Pains of Being Pure At Heart la que, en mi humilde opinión, fue la mejor banda de la pasada década.

Es verdad que The Natvral ya lanzó hace un par de años un EP muy personal y acústico, Know me more que, de hecho, ya entró en uno de los recopilatorios de Nebrija Records. Pero, después de formar su familia, tener dos hijas y mudarse a un pueblo de New Jersey, Berman ha decidido dar nueva forma a este proyecto y ya prepara su primer largo Tethers, que publicará Kanine Records en abril.

Why don't you come out anymore? es un corte increíble. Potente y sanador. De los que dan ganas de poner a todo volumen. La voz suena vigorosa y las guitarras tienen mucha personalidad. El órgano sostiene toda la canción y le da un toque de rock americano muy en la línea de Like a Rolling Stone de Bob Dylan. Algo que me ha recordado ese discazo del año pasado de Cut Worms, pero como si las canciones se llenasen de rabia.

Siempre he sido un fan de los Pains, así que este disco de The Natvral, está entre mis preferencias destacadas de este año.

viernes, 29 de enero de 2021

Motorama

Quizás, Motorama, sean uno de los mejores grupos que se han acercado al post-punk en las últimas décadas. Además, los rusos lo han hecho con un sonido muy particular y personal que se ha hecho incomparable: canciones obscuras, voz grave, pero guitarras acústicas muy luminosas y una continua presencia de teclados para dar vida a sus canciones.

Before the Road, es el sexto álbum de los de Rostov-Del-Don, aunque han alternado con numerosos singles y EPs a lo largo de su carrera. Es cierto, que me gusta mucho su música, pero resulta increíble que todo este tiempo, 11 años desde que sacaran aquel maravilloso Alps en 2010, no hayan fallado en ninguno de sus trabajos. Unos con más singles que otros, pero siempre con buenas canciones.

En este trabajo, Motorama ha vuelto a decantarse por un álbum corto, de 7 cortes, algo habitual en su discografía y que, la verdad, para este tipo de música me parece una decisión de lo más inteligente.

Tal vez en Before the Road se hayan alejado un poco del pop que fueron introduciendo en sus dos últimos álbumes y, de nuevo, nos dejen con un disco algo más obscuro. Que lo hayan grabado en plena pandemia puede ser que influya en algo, claro. Hay cortes que se revisten de suave post-punk donde los punteos y riffs de guitarra van conformando el tejido perfecto para las canciones, es el caso de las geniales The Tower, con la que abren el trabajo, o Voyage que tiene ese punto más pop. Incluso, podemos ver ese gusto pop en Up donde el protagonista total es un sintetizador que entra en la canción como apisonadora disco para hacerte mover los pies, al más puro estilo New Order. Esta influencia neworderiana también se percibe en la más tranquila Little mystery, con la que cierran el disco, pero que también está plagada de sintetizadores y teclados que les acercan al dream-pop.

Sin embargo, lo que más me ha sorprendido ha sido la presencia de dos cortes algo más veloces, donde su música se desarrolla con una batería ágil y esos característicos punteos de guitarra que salpican las canciones. Azure Height, tiene una batería y un bajo con mucho ritmo, mientras que Pole Star, que es lo de mejor que hay en este disco, es un tema donde, curiosamente, el estribillo es más esquivo que las estrofas.

En definitiva, otro enorme trabajo de Motorama, que siguen con paso firme y un sonido sólido que les hace destacar sin hacer ruido de entre toda la marabunta de grupos post-punk actuales.

jueves, 28 de enero de 2021

Cub Scout Bowling Pins


Cub Scout Bowling Pins estoy convencido que no os suenan de nada. Bueno, hasta que escuchéis este EP titulado Heaven Beats Iowa y reconozcáis la voz de Robert Pollard de Guided by Voices.

Este proyecto paralelo sirve para que Pollard saque a pasear otros registros algo más cercanos al pop. Aunque bueno, sin pasarse, porque las guitarras sucias y los sonidos duros tampoco desaparecen de la noche a la mañana. Quizás, sea la apertura con Hobson's Beef y la final Heaven Beats Iowa las que más se acerquen al pop y, la verdad, es que le quedan genial porque son dos grandes canciones, especialmente la que da título al trabajo con ese teclado juguetón y esa voz de ultratumba.

Eso sí, el peso de la guitarrazas está presente en cortes como Funnel Cake Museum o Gear Balloon Mousetrap y, especialmente, en ese corte rápido y guitarrero, School School, que recuerda a lo mejor de Husker Dü.

Son solo 6 cortes pero este proyecto de Cub Scout Bowling Pins es de lo más interesante.

lunes, 25 de enero de 2021

Stephen's Shore

 Algunas de las mejores sorpresas que nos estamos encontrando en los últimos tiempos, nos han llegado vía Meritorio Records que, la verdad, es que están haciendo un trabajazo en la edición de álbumes que son una auténtica delicia.

El año pasado comenté, si no me falla la memoria, los trabajos de Girlatones, Go Get Mum o Fort Not.

Este 2021 se estrenan en el blog con un EP de 4 canciones que han sacado los suecos Stephen's Shore y que se titula Brisbane Radio. Desde luego, destaca el corte que da título al álbum y que es una auténtica maravilla de pop atemporal y guitarras jangle. Un medio tiempo que nos traerá a la cabeza cortes de The Go-Betweens o el último disco de Smokescreens.

Sorprende que en solo 4 cortes hayan decidido meter una canción instrumental como Midvert (bueno, en realidad, sí que tiene coros), pero la verdad es que es bastante bonita y casa perfectamente con el espíritu pop del trabajo, donde también se pueden encuadrar las dos últimas canciones: la más obscura Skogen y la preciosa Up to no good con la que cierran este trabajo y que recuerda a los primeros REM siendo una auténtica maravilla.

Ojalá pronto podamos tener un elepé de la banda de Estocolmo, porque las canciones de Stephen's Shore bien merecen la pena.

viernes, 22 de enero de 2021

Kiwi Jr.


Hace justo un año que los canadienses Kiwi Jr. aparecieron por primera vez en el blog con su primer álbum Football money y, desde entonces, son casi un fijo. Estuvieron presentes en el último recopilatorio de Nebrija con esa maravillosa Undecided voters que se incluye en este su segundo trabajo, Cooler returns, que es el primero que han sacado con el mítico sello Sub-Pop.

En Cooler returns, los de Toronto, ratifican las buenas sensaciones que nos dejaron en su primer LP. Y, en mi opinión, hasta las mejoran porque no encontramos ya en enero con uno de los mejores discos del año 2021. Seguro.

Kiwi Jr. representan muy bien la mezcla entre el rock noventero de Pavement, el gusto por las guitarras jangle, la velocidad punk y el indie-pop de grupos contemporáneos como The Goon Sax, The Tubs o los también canadienses Alvvays.

Lo que más destaca en este álbum son esos cortes rápidos entre el rock y el punk como la ya citada Undecided voters, Omaha, Domino o Highlights of 100, donde se notan las influencias de las canciones más pop de los neoyorquinos Parquet Courts, que son especialmente notables en la homónima Cooler returns que da título al disco.

Pero atención a los cortes, donde las guitarras jangle aparecen más amables como la inicial Tyler, Maid Marian's Toast, la divertida Guilty Party u Only here for haircut, porque son una auténtica maravilla y dejan que resalten otros instrumentos como las armónicas o los pianos. Y ahí destaca ese final de álbum con la sobresaliente y divertida Waiting in line con esos maravillosos teclados finales.

De hecho, el piano aparece con frecuencia a lo largo del disco, y Kiwi Jr. hace de él un elemento que les entronca con la tradición norteamericana, lo que a buen seguro hará que llamen poderosamente la atención entre sus vecinos de Estados Unidos. De hecho, esa Nashville wedding, parece escrita para ese público con esa guitarra jangle y esos pianos de fondo o las geniales Dodger con esas guitarras y los pianos y la slide-guitar de Norma Jean's Jacket que es una auténtica maravilla.

La verdad que este Cooler Returns de Kiwi Jr. es un pedazo de disco y es muy difícil seleccionar los mejores cortes porque son todos de nivel sobresaliente.

lunes, 18 de enero de 2021

Routine

 Aunque salió a finales de noviembre y yo hace ya más de un mes que lo escuché por primera vez, creo que no se puede dejar de comentar este maravilloso EP que han sacado desde Los Ángeles el dúo Routine.

En realidad, Routine, es el proyecto de Annie Truscott, bajista del interesante grupo Chastity Belt que, en esta ocasión, y junto a su pareja Jay Som (en realidad, Melina Duterte) ha formado este nuevo proyecto. Annie es la letrista y compositora de estas 5 historias, mientras que Jay Som hace de acompañante y productora.

And other things, es un EP con cinco cortes geniales, que se grabó en California durante la pandemia y que, de algún modo, refleja algunos de los sentimientos que pasaron durante esos días y con los que cualquiera se puede identificar.

Destacan Candy Road y Numb Enough, los dos primeros cortes, que tienen algo más de pegada, dentro de un EP con cortes bastante tranquilos y pausados, pero donde todo encaja a la perfección y Truscott se revela como una gran compositora.

En poco más de cuarto de hora, Routine, te dejan con la sensación de haber escuchado unas canciones que trascienden los estados de ánimo y se te meten en la cabeza.

miércoles, 13 de enero de 2021

Painted Shrines

 He tenido que comprobar cómo hace exactamente un año, en esta misma semana de enero hablaba del EP que habían sacado The Telephone Numbers, uno de los tantos proyectos de Glenn Donaldson como The Reds, Pinks & Purples, Art Museums o The Skygreen Leopards, porque justo hoy conocíamos Gone, el primer adelanto del futuro disco de Painted Shrines, Heaven and Holy, un proyecto precioso donde participa el propio Donaldson junto con Jeremy Earl de Woods.

Y, la verdad, es que llama la atención que en esta canción, Gone, se condensen perfectamente aspectos de ambos músicos, porque si el pop atemporal y la voz en falsete nos recuerda a la banda de Nueva York, las amables guitarras jangle de aires setenteros nos recuerdan a The Reds, Pinks & Purples y al músico californiano. Y, por si fuera poco, se une al dúo el bajo de Jeff Moller de Papercuts, para acabar de cerrar el círculo.

Earl y Donaldson se conocieron en 2011 durante la grabación de uno de los discos de Woods, donde ya colaboraron. Pero, en esta ocasión, durante la cuarentena han tenido tiempo para colaborar con calma y dar forma a estas canciones que saldrán el próximo 5 de marzo.

Estaremos atentos.

lunes, 11 de enero de 2021

The Umbrellas

 

Siempre ocurre que, al pasar de año, durante los primeros meses todavía acabo reseñando discos del anterior que he ido descubriendo con retraso. El EP maritime de The Umbrellas no es exactamente el caso, aunque es un trabajo, que salió en agosto de 2020.

Digo que no es exactamente el caso porque antes de su publicación ya había escuchado una canción del mismo, y lo tenía entre ceja y ceja porque me había encantado su sonido a C86 lo-fi y jangle-pop de influencias ochenteras, especialmente con guitarras y sintetizadores. Pero se ve que, al llegar el verano, se pasó desapercibido su lanzamiento y no escuché el EP completo, que tiene 4 cortes.

Esta mañana, leyendo una interesante lista de los mejores single 7" y EP's del año me he vuelto a cruzar con él y ya he podido darle una escucha completa a este maravilloso disco del grupo de San Francisco, The Umbrellas. City Song es la primera, y mi favorita, donde las guitarras y el teclado componen un tema que bien podrían haber sacado Camera Obscura o los Comet Gain más pop. Algo similar sucede con los otros 3 temas: Never available y Visions, con doble voz chico y chica, me ha recordado a los preciosos cortes pop de The Popguns, mientras que la final Happy tira algo más del clásico twee-pop de grupos como Talulah Gosh o de referencias más actuales como Jeanines.

Cuatro canciones geniales en este trabajo de The Umbrellas que, ojalá venga continuado con algún disco completo.

viernes, 8 de enero de 2021

Airbag

 Mira que empieza raro este 2021 entre el coronavirus, los exámenes, el asalto fascista al Capitolio y yo comentando dos entradas seguidas en castellano. Pero es que este EP de Airbag bien se lo merece. Discotecas salió en diciembre con Sonido Muchacho y la producción de Juan (Carolina Durante/Axolotes Mexicanos) lo que ha provocado que el sonido punk de Airbag se haya moderado hacia un power-pop muy divertido con teclados y sintetizadores, como bien podemos observar en Discotecas, el corte homónimo, y que llevo escuchando más de un mes sin cansarme de él. De hecho, me parece uno de las mejores canciones que han hecho en años y estoy convencido de que en directo funcionará genial.

Selfie antes de morir y Disco Azul, son dos cortes más cercanos a sus últimos álbumes y que, de hecho, no desentonarían en ninguno de ellos: guitarras, coros y buenas melodías.

Pero quizás, junto con Discotecas, la canción más destacada sea Novias de los Ramones, que es el otro corte que más me ha gustado: casi instrumental, con aires surf a lo Beach Boys, pero incluyendo castañuelas y elementos flamencos y un coro final muy de taberna y de verbena de pueblo. Un clasicazo instantáneo de los malagueños que hará las delicias de todos sus fans, como yo.

lunes, 4 de enero de 2021

Rata Negra

 

Feliz año nuevo a todos/as :)

Después de un final de cuatrimestre durísimo y unos días de desconexión en el campo con la familia, vuelvo a la carga con el blog en este 2021 que lo comenzamos con preocupación por los datos de la pandemia y el anuncio de nuevas medidas de distancia social y, a la vez, con la esperanza de que vaya avanzando la vacunación y toda esta situación vaya mejorando.

Y para empezar el año: un adelanto. El escarmiento de Rata Negra. Hace años que les escuchó (el año pasado sacaron un EP que me encantó y el anterior un disco que oí bastante) pero, por lo que sea, nunca había comentado nada de ellos en el blog. Cosas raras que, a veces, me pasan con grupos que me gustan y que me callo como un idiota.

A Rata Negra les conocí, como casi todo el mundo, por ser la banda con la que continuaron su camino Violeta y Fadrique de Juanita y Los Feos. Es verdad, que desde el principio, quisieron marcar otro rumbo más punk y menos pop, pero en el adelanto que el pasado diciembre conocimos, El escarmiento, las ha salido toda la vena pop y post-punk, con unas guitarras maravillosas, una sección rítmica machacona y un teclado que adorna los estribillos de forma magistral.

No sé cómo será Un día vulgar, el álbum que saldrá en abril de 2021 con los sellos La vida es un mus y Humo, pero desde luego este primer lanzamiento es absolutamente genial y me lleva loco las dos últimas semanas desde que lo escuché por primera vez. De hecho, ha sido mi canción de año nuevo.