Eso ha cambiado con este bonito Lost Weekend, sin tirar cohetes porque hay de todo, pero sí que tiene 3 o 4 canciones que son sobresalientes. Luego también hay algo de relleno como ese inicio extraño y robótico con The Outside, la oscura Kill me o la parte final del disco que pega un pequeño bajón.
La verdad es que el disco tiene 16 canciones y pienso que si lo hubiera dejado en 10 habría sido todo un acierto de cara al éxito entre el gran público. Pero bueno, es algo que Phoebe Bridgers se ha ganado y ahora entiendo que puede hacer un poco lo que quiera.
Las mejores canciones de este trabajo son aquellas donde se acerca al pop y el rock más guitarrero. Esas geniales, y muy pop, Lost Boys y Haunted (de aires más folk que recuerdan a sus primeros trabajos) que son todo un himno para romper los conciertos o esos pianos en The Governor's Waltz donde se acerca más al estilo esquivo de cantantes como Mitski.
Como decía, cuando aprietan las guitarras también suena genial. Ahí tira más de influencias como PJ Harvey, por ejemplo en canciones como Never Going Back.
Inlcuso, hay algunos cortes pop donde tienen más peso los teclados y sintetizadores que tampoco están mal, como Bobby o, la homónima, Lost Weekend donde la oscuridad y el misterio le acerca o, al menos a mí me ha venido a la cabeza, al último disco de Carolina Polachek.
En definitiva, es un buen disco. Con altibajos que creo que se podrían haber solventado de otro modo, pero mira, el talento de Phoebe Bridgers es tan grande que ha llegado al punto de hacer lo que le dé la gana. Me alegro por ella.

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