No es nada fácil que en los seis (seis!) discos que una banda como Los Punsetes han sacado se mantenga un nivel tan alto. No han fallado con ninguno que, con sus más y con sus menos, siempre nos dejan una buena colección de canciones entre el punk y el pop, que tiran de ironía, rabia y que nos dan una bofetada sobre la situación socio-económica-política-mongola tan estúpida que sufrimos en España. Aniquilación es el nuevo elepé de los madrileños y, la verdad, es que en él no se traicionan a sí mismos y nos siguen hablando de nuestro día a día con una inusitada claridad: Idiota, así se siente uno cuando se da cuenta que seguimos exactamente en el mismo punto año tras año. Y es que ya en Seres Humanos, nos lo advierten: así son los seres humanos, materia blanda. Cuando Los Punsetes aceleran están inspirados: la muy punk Atraco Perfecto, Oro, Vas hablando mal de mí o esa rareza kraut que es Dinero 2 y que me ha recordado un poco a canciones de Espanto. Pero sin duda, es en Una persona sospechosa (que fue el primer lanzamiento) donde mejor están: No eres de fiar si no haces algo mal. Un tema largamente discutido con mis amigos en miles de botelleos en el parque, que ellos han llevado magistralmente al ámbito musical y lo han sacado de nuestros cerebros repletos de Cutty Sark. En definitiva, Aniquilación, es otro gran disco de Los Punsetes y que así sigan muchos años.
En este último mes comenté el nuevo single de The Tubs, una parte de los extintos Joanna Gruesome y ahora, me toca comentar el nuevo single, Only One, de la otra parte de la banda galesa, que son Ex-Vöid. En realidad, Ex-Vöid son los que han tomado el testigo del grupo anterior y sigue es línea de punk/pop con guitarras afiladas y el cruce de voces masculina y femenina que tan bien le sienta a su música. Cuando en mayo del año pasado comenté el primer single de Ex-Vöid, ya comenté que las guitarras seguían pasando del jangle-pop al punk sin despeinarse, pero que en este proyecto las voces parecen que se han suavizado un poco. Desde luego no queda de esos gritos repentinos de Alanna McArdle que nos sacaban del estupor, pero a cambio han pulido y mejorado su sonido pop, cosa que se aprecia muy bien en Only One, que es un maravilloso single y que, ojalá, sea anticipo de un primer álbum más pronto que tarde.
Tras el extraño nombre de Beabadoobee se esconde la artista Bea Kristi de 19 años y afincada en Londres. Space Cadet es el primer EP que conozco de ella, aunque no es su primer EP ya que antes había sacado otros trabajos más apegados al lo-fi y el bedroom-pop. Pero Beabadoobee quería un sonido más desgarrador y así le ha salido este maravilloso EP de 5 canciones. En realidad, no extraña nada este sonido en Bea, ya que reconoce abiertamente que sus principales influencias se encuentran en el indie-rock de los 90, fundamentalmente Pavement (a los que dedica una canción genial I wish I was Stephen Malkmus) y Sonic Youth ya que comenta que siempre tocar como Kim Gordon. La verdad es que cuando se pone potente como en Are you sure o Sun more often recuera mucho a Sonic Youth o, incluso, a los Pixies de Doolittle. Sin embargo cuando baja las revoluciones y mezcla medios tiempos con estribillos potentes nos recuerda mucho más a Pavement: I wish I was Stephen Malkmus, Space Cadet o esa maravillosa She plays Bass que, es lo mejor de este trabajo. Beabadoobee se ha fijado en los grupos más guitarreros y menos evidentes del indie de los 90 y eso siempre es un gustazo. Que siga así.
No sé exactamente lo que me pasa con la música de Angel Olsen que no me termina de encajar. Bueno, al menos es lo que me ha pasado con su último trabajo All mirrors. Leo a mucha gente poniendo este disco por las nubes y hablando maravillas de él y, la verdad, es que se me debe estar escapando algo porque veo un giro muy claro en su música hacia un pop más barroco, con arreglos y muchas dosis de épica que me acaba echando para atrás. Su lado indie-pop ha perdido presencia en este trabajo y Angel Olsen hace canciones menos pegadizas. Esto no es en sí, ni bueno ni malo, depende siempre de que hayas encontrado las canciones adecuadas. Por ejemplo, el álbum se abre con Lark y All mirrors, dos buenas canciones de pop obscuro y mucha producción: baterías electrónicas, teclados y sintetizadores, voces de ultratumba y secciones de cuerdas. Algo así como si las canciones de Mitski las hubieran hiperproducido y, claro, lo que en una suena auténtico, aquí te deja con un regusto amargo, aunque creo que son las dos mejores canciones de este disco, especialmente la homónima All Mirrors. Cuesta definir este trabajo, porque en muchas ocasiones aparca la épica, para dejar cortes más tranquilos y sintéticos, donde el synth-pop es protagonista, por ejemplo en Impasse, Too easy o New Love Cassette que no explotan todas sus posibilidades y se quedan como una versión descafeinada de Beach House, algo que ocurre en la lenta Tonight o la aburrida Endgame. Cuando se acerca más al pop es cuando más acertada está, un buen ejemplo es Spring con ese segundo teclado juguetón y esa voz más limpia, pero acto seguido nos deja otro de esos cortes más brillantes como es What it is, donde destaca esa batería que queda empañada un poco por los teclados que no pintan mucho. En esta línea, y con claro predominio del teclado ochentero, nos deja Summer donde se acerca más al estilo sencillo del synth-pop de Molly Nilsson. Supongo que al ser un álbum más complejo y de difícil escucha, los que estamos menos acostumbrados a esta música barroca y épica, pues nos cuesta entrar por el aro. Supongo que habrá gente que le pase todo lo contrario e, incluso, probablemente me parezcan más interesantes estas canciones en directo que en disco.
El octavo álbum de los británicos Comet Gain, Fireraisers Forever! tiene todos los ingredientes que jalonan la carrera de la banda de David Feck: indie-pop de altísimo nivel con influencias sixties, guitarras punk y mucho de ese espíritu riot grrrl con el que comenzaron. De hecho, en este trabajo Comet Gain empiezan de lo más crudos con ese single que es We're all fucking morons o Bad Nite at the moustache, dos cortes que dejan ver esas influencias siempre presentes del post-punk ochentero y de TV Personalities. Pero a cambio, Comet Gain también nos muestran otra cara más amable de cortes indie-pop que recuerdan a bandas de cuddlecore americano de los 90 (Marine Girls, Bunnygrunt) o de twee más recientes (Camera Obscura por esos teclados o Allo Darlin') y ahí encontramos temas preciosos como Society of Inner Nothing, Your life on our knees o The Godfrey Brothers o la bonita I can't live here anymore con la que cierran el disco. Sin embargo en este álbum, destaca un corte por encima de todos, fue el single de lanzamiento y ya lo comenté en el blog: Mid 8Ts. Un corte que sigue esa línea de indie-pop donde están siempre acertadísimos, pero donde los teclados ochenteros toman el protagonismo, de hecho, nunca han escondido sus influencias de New Order, por ejemplo, aunque a mí la banda que más me ha venido a la cabeza con este corte de pop y sintetizadores es The Radio Dept. Un trabajo muy completo y ecléctico, como siempre, para un grupo como Comet Gain que es difícil de etiquetar y que consigue grandes canciones y álbumes que no te dejan indiferente.
Hace ya un tiempo que la banda de Portland A certain smile pasaron por el blog con su indie-pop guitarrero y de influencias C86. Este año vuelven por aquí con un EP de 3 cortes titulado BAE en la que nos dejan uno de los temas más contagiosos del año: Cherry bomb. A certain smile están inspiradísimos en esta canción que es una mezcla perfecta entre The Pastels y Television Personalities.
Pero ese ansia punk no acaba ahí y continúa en Honey Do, que sigue los preceptos del mejor pop de los 80, así como en Original Replacement donde la banda pisa el freno y nos dejan el corte más tranquilo y elegante. Lo que me gusta de los EP's es que las bandas no tienen tanta presión por cerrar un trabajo redondo y pueden tener más libertad. Eso se nota en este trabajo de A Certain Smile.
La verdad es que para un fan de Pixies como yo ha sido una alegría encontrarme con su nuevo álbum este año, especialmente, porque Beneath the Eyrie es un muy muy buen trabajo. Y ya no me lo esperaba, para que nos vamos a engañar. Desde su vuelta a los ruedos, la verdad es que lo mejor de Pixies ha sido poder verlos en directo un par de veces, porque sus nuevos trabajos resultaban algo irregulares y aburridos (les salvo un par de cortes del Indie Cindy como Greens and blues). Pero eso ha cambiado en este Beneath the Eyrie, donde Pixies vuelven a demostrar su calidad y no es que sea precisamente un disco de escucha instantánea, porque como siempre, su música está en el límite del abismo y no se ajusta a los cánones comerciales. En este caso, vuelven a tener mucha presencia los Pixies más guitarreros de finales de los 80 y 90 y les sale muy bien la jugada en cortes como las iniciales In the arms of Mrs. Mark of Cain o Graveyard Hill o en la espléndida Long Rider que suena de lo más actual (los últimos trabajos de Surfer Blood, por ejemplo). Claro, no es el nivel de Surfer Rosa o Doolitlle, pero se agradece que sepan mirar hacia atrás con esa calidad. Aunque el mejor ejemplo de esta recuperación es Silver Bullet, que empieza calmada como una "moderna" The house of the rising sun de Eric Burdon, pero que en el estribillo explota en guitarrazas afiladas y pesadas. Quizás, los cortes más asequibles del álbum son aquellos en los Black Francis y compañía, sacan su corazoncito pop (que siempre lo han tenido) y nos dejan esa Catfish Kate que es toda una delicia o la final Death Horizon que es una genialidad para cerrar el disco. También hay hueco en este trabajo para sonidos que se dejan ver menos en sus discos, como esos cortes donde se acercan a los sonidos surf y de frontera: Los surfers muertos o St. Nazaire, serían los dos mejores ejemplos de esta faceta que bien podría entrar en una peli de Tarantino, incluso cerca del hillbilly y las guitarras con Bird of Pray (muy de The Breeders). Pero también hay margen para clavarse un medio tiempo pop con aires post-punk y que suenen a The Jesus & Mary Chain como en Ready for love o Daniel Boone. Beneath the Eyrie es el mejor trabajo de Pixies desde su vuelta al ruedo ya sin Kim Deal. Y, aunque echaremos de menos que ya no pueda volver a su bajista Kim Shattuck de The Muffs, recientemente fallecida, creo que estas canciones están al nivel de la banda y que pueden girar con ellas con mucho orgullo.