martes, 19 de mayo de 2020

MAITA

Hasta esta mañana, nada sabía yo sobre MAITA, la artista de Portland que esta semana sacó su primer LP: Best Wishes.

Leyendo una reseña en el blog de exystence he llegado a ella, y me ha podido la curiosidad. Y, bendita curiosidad. MAITA podría entrar en ese círculo de indie-rock con aires noventeros que está viviendo un 'boom' en los últimos 5 años. De hecho, a mí, lo primero que me ha venido a la cabeza es la música de Mitski.

En Best Wishes, la cantante americana, se mueve entre dos aguas: las canciones guitarreras a boca jarro como A beast, Perfect Heart o Can't blame a kid, donde su música se va hacia la potencia de Sleater-Kinney o la crudeza de The Breeders.

Pero, también existe otra faceta más reposada, que es la que mejor se le da, en mi opinión, y donde le salen temas como Broken Down Boys, I'm afraid of everything, Boy o Japanese WaitressEn estos cortes es donde aparece la rabia hacia estos tiempos: trabajos de mierda para los que uno no ha estudiado, bajos salarios y postureo en internet. Sinceramente, creo que este tipo de cortes, con cierto tono épico y guitarras contenidas, donde destacan Best wishes, XO, hugs and kisses, Goodbay o Pay to Play, por ejemplo, deberían ser lo más destacado de este trabajo, ya que es donde está más notable.

Es un disco interesante, para ser su primer trabajo y, si sigue esta línea, seguro que estará en disposición de hacerse enorme en los próximo años.


viernes, 15 de mayo de 2020

The Beths

The Beths Feed Hungry Ears at The Bootleg | amadeusHace un par de años, en 2018, Future Me Hates Me el primer álbum de los neozelandeses The Beths se convirtió en una de las mejores sorpresas del año y, por lo que parece, los de Auckland están dispuestos a repetir con su segundo trabajo Jump Rope Gazers que saldrá en julio de este año.

De momento, conocemos solo los dos singles que han avanzado, pero son dos buenos pepinazos de punk-pop, de hecho, escuchando I'm not getting excited, grupos como Martha o The Spook School te vienen a la cabeza, ya que nunca pierden de vista ese punto pop sobre el que pivota su música. Lo mismo sucede con el primer single que ya sacaron hace dos o tres meses, Dying to believe, que no tiene esa potencia desgarradora, pero donde están más acertados en el estribillo y esas guitarras suenan un poco a los primeros The Strokes o los actuales trabajos de Best Coast.

Espero que el disco siga esta línea, porque será señal de que les ha salido un discazo a The Beths y que ojalá pronto se puedan pasear por muchos festivales y que les veamos en directo (al menos los que no les pudimos ver en el Primavera Sound del año pasado).




lunes, 11 de mayo de 2020

Devon Wiliams

Devon Williams Photos (8 of 11) | Last.fmLlevo ya casi dos semanas, desde que salió el 1 de mayo, el A tear in the fabric de Devon Williams y, la verdad, es que mi crónica hubiera sido muy distinta si la hubiera hecho solo en las primeras escuchas. Al principio me pareció un disco muy complejo y donde se tocaban demasiados palos, no lo veía muy coherente y, reconozco, que me costó muchísimo entrar en él. Pero, ay, una vez que va creciendo y lo vas oyendo detenidamente, Devon Williams se hace enorme en los altavoces y te das cuenta que será uno de los mejores discos pop de este año.

No esperéis aquí un disco de melodías redondas, estribillos pegadizos y guitarras cristalinas. No, no es un disco para el mainstream. Yo había escuchado ya A tear in the fabric, el tema homónimo que fue el primer sencillo que sacaron. Un corte de pop contenido entre el power-pop y la new wave de los 80. Algo así como la música etérea que hicieron The Cars en los ochenta. Es una de las mejores canciones del álbum, sin duda, pero hay detalles que llaman la atención: los efectos de producción, la slide-guitar tan típica de la música americana rock y country de los setenta y un sampler final de "No more Rock and Roll", ese clásico rockero al piano de los 70 que hizo Clifford T. Ward.

Pero si este corte tiene tantos matices, imaginaos el disco completo. De hecho, me llamó mucho la atención la apertura con Followed me back, donde comienzan con un tema obscuro que se acerca al post-punk de los ochenta de bandas como Echo & The Bunnymen, algo que se repite durante todo el álbum en otros cortes geniales como Snake in the grass o Borderline, otro de los momentos fuertes de este trabajo.

Sin embargo, lo que más abundan son los cortes de indie-pop con sabor a new wave y ahí es donde saca Devon Williams todo su talento a relucir: voces, coros, guitarras y pedales y unos teclados muy ochenteros: Out of time es tremenda y nos vuelve a dejar esos detalles new wave, igual que en In Babylon donde nos sorprenden de nuevo con ese slide-guitar tan country que te deja con la cara a cuadros. Incluso, al final del trabajo, Slow Motion y Circus World (el segundo single del disco) también están a un nivel altísimo.

Si ya es un disco con muchísimos detalles, pop mayúsculo y teclados ensoñadores, todavía es capaz de dar una vuelta de tuerca más en Domesticated, donde aparece el tema más lento del trabajo y donde suena a los Destroyer de Kaputt. Una maravilla de pop y ritmos de jazz, donde entra en juego un saxofón impresionante.

Desde luego, A tear in the Fabric, es una montaña rusa que no te puede dejar indiferente en ningún momento. Ya os digo que no es un disco nada comercial y que, de entrada, cuesta hacerse con él ... pero cuando empieza a hacerse grande ya es irreversible: es un pedazo de disco.

https://devonwilliams.bandcamp.com/album/a-tear-in-the-fabric 


viernes, 8 de mayo de 2020

Pale Lights

Hace ya un tiempo que Slumberland anunció que sus dos próximos singles del 30º aniversario serían los de Pale Lights y los de Odd Hope. El segundo, pura clase de power-pop ya lo comenté aquí, y ahora vengo con You and I de Pale Lights.

Lo podría haber hecho antes, pero estaba esperando a poder oír también la cara B. La banda de Nueva York, liderada por Phil Sutton (ex-batería de Comet Gain), es una de mis favoritas desde hace años y, quizás, sea la mejor representante del indie-pop de los 80 que hay ahora mismo sobre los escenarios.

Sus álbums y EP's son una maravilla por si alguien quiere recuperar el tiempo perdido (está todo comentado en el blog en los últimos años, así que podéis usar el buscador), pero con este You and I creo que han dado un puñetazo encima de la mesa y han sacado un tema digno de los mejores June Brides (me encanta el momento en el que entra en juego la trompeta). Debería ser obligatorio que estuviera en todos los recopilatorios de lo "the best of ... this shit year 2020".

La cara B, Say you'll be the one, es otro gran tema, de esos que nos recuerda que el pop de The Go-Betweens marcó un antes y un después en la historia de la música.


martes, 5 de mayo de 2020

Happyness

Este fin de semana pasado, me llevé la alegría de conocer el nuevo trabajo de los londinenses Happyness, Floatr. Y es que, no sé por qué, pensaba que esta banda ya se había disuelto. Bueno, en realidad es que llevaban 3 años sin sacar nada nuevo y yo los echaba de menos, porque su anterior trabajo fue de lo mejor de 2017 y, especialmente, el EP que habían sacado antes de ese disco.

Ahora me entero por exystence.net que en este tiempo Happyness sufrió algún cambio, y la marcha de uno de los miembros ha supuesto la entrada de otro nuevo que, previamente, estaba en Yuck. Increíble. Cuando lo leí no daba crédito. En mi cabeza estas dos bandas compartían ser de Londres y hacer una música muy distinta a todo lo que sale de las islas, con unas influencias indie-rock lof-fi americana muy clara. Yo no sabía ni que se conocían, pero mira, resulta que hasta comparten miembros.

Floatr, el nuevo trabajo de Happyness, es un poco más lo-fi y no tiene hits de pegada instantánea como en el anterior trabajo, pero aún así, puedo decir después de 3 días escuchándolo mucho, que es un gran disco y que, en realidad, aparecen casi todas sus características antes o después.

El inicio es un poco más lento de lo normal y se olvidan de su lado guitarrero. En When I'm far away (From you) o Title track tiran de lo-fi, guitarras tranquilas y teclados y se acercan un poco a lo que ha hecho Spiritualized en sus últimos trabajos.

Las garras reaparecen con crudas y sucias guitarras en Vegetable, que recuerda a los mejores momentos del primer disco de Yuck pero donde entra en juego un sintetizador en el momento preciso, y también en What Isn't Nurture? que es una de las mejores del disco con su delicado estribillo (es la que más me ha recordado al anterior disco). En estas canciones saben conjugar perfectamente momentos de intensidad rockera con momentos donde la canción se detiene y la voz toma todo el protagonismo junto a las guitarras acústicas.

Este estilo me recuerda mucho a bandas como Pavement o Dinousaur Jr. que también hacen estas "paradinhas" (lamento el símil futbolero, jeje) en sus temas que crean juegos de intensidad de lo más interesantes. En este sentido, destacan cortes como Undone u Ouch (Yup) que también son de lo mejorcito y donde las guitarras y las melodías encajan genial.

El final del disco es también tranquilo, como el inicio, sin embargo, el tema que más me ha sorprendido es Bothsidesing, porque es donde entran las principales novedades y es que no le temen a la entrada más evidente de teclados y sintetizadores y nos dejan un corte algo más movido que, en realidad, no pega nada con todo el trabajo, pero que igual es señal de un nuevo camino. Empieza lento y sucio y, de repente, despierta y se transforma en un corte que va de guitarras space-rock a una batería de raigambre funk. Ojalá que las grandes canciones de rock que hacen no se les olviden.

Para mí, saber que Happyness siguen trabajando y sacando canciones tan maravillosas es una alegría enorme, dentro de estos días de aislamiento y cuarentena.

domingo, 3 de mayo de 2020

The Crystal Furs

No sé si fue antes o después de comenzar el confinamiento, a final de febrero o principio de marzo escuché el single de The Crystal Furs, Too kind to be cruel, y me encantó. El trío de jangle-pop de Portland sonaba a delicado twee-pop con toques soul de los 60's, a mí me recordó a uno de los temas lentos de The School o al último disco que hizo Lia Pamina con Dario Persi de Radio Days. Las voces, la melodía, las brillantes guitarras y ese órgano tan sixtie, todo encajaba a la perfección.

Esta semana he escuchado el segundo sencillo que han sacado, Expo 67, y ya me han terminado de convencer. Hasta tal punto, que su próximo disco, es lo que más espero este 2020. Expo 67 también tiene esas voces, esas guitarras y ese teclado maravilloso, pero ahonda un poco más en el maravilloso mundo del indie-pop de los 90, lo primero que me vino a la cabeza fue Camera Obscura, Eux Autres o Allo Darlin' y, la verdad, es que después de dos días escuchando esta canción en bucle, creo que es una absoluta maravilla muy al nivel de los grupos citados.

En Expo 67 nos hablan de arquitectura y de lesbianismo y, es que ellas mismas se definen en su bandcamp como una queer-band y reconocen que hablar sobre arquitectura (la portada del single les delata) y lesbianismo es algo habitual en ellas y que en su próximo trabajo, Beautiful and True, que saldrá en junio con subjangle, habrá más de una canción sobre esos temas. Simplemente en Expo 67, The Crystal Furs han unido ambos temas.

 

viernes, 1 de mayo de 2020

Honey Cutt

¡Feliz día del trabajo a todos/as! Sí, hoy es 1 de mayo y este año estaríamos ya pensando en el aperitivo al sol y en los conciertos del Warm Up 2020 que debería empezar esta noche. Para ser sinceros yo este año no había ni comprado el abono porque el cartel se aleja bastante de mis gustos, si acaso me producía curiosidad ver a Kraftwerk en directo y, por supuesto, a Johnny Marr, pero del resto nada me llamaba mucho la atención: Mando Diao una vez vistos en directo, mejor no repetir; Hot Chip, que ya los he visto, no es la música que suelo escuchar pero tienen un concierto muy bailabe y divertido; el resto de cosas interesantes a las que me hubiera acercado estaban ya en segunda o tercera fila y, aunque los he visto a todos, no me hubiera importado volver a verlos cerveza en mano: Georgia, Triángulo de Amor Bizarro, Cala Vento, Yana Zafiro o Pájara Rey. La verdad es que en dos días hubiera estado más de cervezas que de conciertos, pero bueno siendo el festival en mi ciudad siempre acabo cayendo en la tentación.

Pero este 1 de mayo es diferente, qué os voy a contar. No hay cervezas, ni conciertos, ni puente en la playa. Hay confinamiento en casa y un montante total de 50 días encerrado solo y, para colmo, me he puesto a trabajar en el portátil. Bueno, al menos, hoy bandcamp ha liberado de tasas la venta de discos en su plataforma por 24 horas, así que aprovecho las rebajas para ver algún disco que quiero y escucho otros que no conozco, por si acaso, acabo comprándomelo.

Y así he llegado hasta el disco de Honey Cutt, el trío de Boston, que ha sacado con Kanine Records un álbum bastante interesante: Coasting. En realidad no esperéis aquí los guitarrazos de Courtney Barnett, la épica de Mitski o la delicadeza del último disco de Waxahatchee. Nada de eso.

Coasting es un disco limpio de polvo y paja, con canciones de pop cristalino lo-fi y que dan ganas de que te tumbes en la hamaca debajo de la palmera a tomarte una cerveza viendo el mar al atardecer. Poca producción para un disco de espíritu DIY y donde destacan las guitarras perezosas y los riffs eternos que recuerdan a los primeros trabajos de Real Estate y ahí está lo mejor de este trabajo: Vacation, Fashion School o Coasting, la canción que da título al disco.

A veces sorprende un poco y, aunque no pierde la referencia del pop, nos deja finales más sucios y guitarreros como en Suburban Dream, que es una de mis favoritas del disco, o en Hang up On me donde se van más el pop australiano de The Goon Sax y ese juego de dobles voces.

Es verdad, que el disco a veces tiene corte más aburridetes donde pisan demasiado el freno pero, en general, es un disco muy aprovechable y con grandes canciones para darnos un buen rato de música.